domingo, 30 de octubre de 2011

Intereses

El dedo se deslizaba suave e irremisiblemente por el mando a distancia hacia el botón rojo. Él no quería, pero como un alcohólico voluntarioso frente a una botella de Johnnie Walker, lo acarició con delicadeza, hasta que un sonido como de cristales rotos inundó la habitación y le indicó que el aparato estaba encendido.
Así empezaban, y terminaban, casi todos los días de su vida. Lo que saliese en la pantalla, ya fuesen comunidades de vecinos excéntricos o pueblos de amarillos habitantes, poco importaba ya. Sentado y con las rodillas plegadas sobre el cuerpo, miraba la televisión sin verla, preso de no se qué abrumadores pensamientos reflejados en su cara de probador de vinagres. No sabía qué quería hacer con su vida pero sí sabía que le gustaría vivir, al menos, hasta que la vida le interesase.

1 comentario:

  1. Este blog me esta gustando!jaja aunq tengo dudo entre dos personas q podrian ser este personaje.

    ResponderEliminar